Si hay algo que los expertos en salud repiten una y otra vez es que lavarse las manos correctamente es una de las formas más efectivas de prevenir enfermedades. No es exageración.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que una higiene de manos adecuada puede reducir hasta en un 40% los casos de diarrea y en un 23% las infecciones respiratorias. En México, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) también ha señalado el lavado de manos como una medida básica pero fundamental dentro de sus campañas de prevención de enfermedades infecciosas.
Y sin embargo, aunque todos sabemos que hay que lavarse las manos, muy pocos lo hacemos bien. Aquí es donde vale la pena detenerse un momento.
¿Por qué es tan importante hacerlo bien?
Las manos son el principal vehículo de transmisión de gérmenes, durante el día tocamos cientos de superficies, nos llevamos las manos a la cara sin darnos cuenta, preparamos alimentos, saludamos a personas y compartimos espacios con muchos otros. Todo ese contacto acumula bacterias, virus y hongos que pueden causarnos desde una simple gripa hasta enfermedades gastrointestinales más serias.
La Secretaría de Salud de México advierte que enfermedades como la hepatitis A, el norovirus, la salmonela y varias infecciones respiratorias se transmiten directamente por manos contaminadas. Es decir, muchas de las veces que enfermamos podría evitarse con algo tan sencillo como lavarse las manos en el momento correcto y de la manera adecuada.
¿Cuándo hay que lavarse las manos?
Antes de hablar de la técnica, es importante saber cuándo hacerlo, porque no se trata de lavarse las manos de manera obsesiva, sino de identificar los momentos clave del día. Según el IMSS y la OMS, los momentos más críticos son los siguientes:
• Antes y después de preparar o comer alimentos.
• Después de usar el baño.
• Después de toser, estornudar o sonarse la nariz.
• Antes y después de atender a una persona enferma.
• Después de tocar animales o sus desechos.
• Después de sacar la basura.
La técnica correcta paso a paso
Aquí viene lo más importante y lo que generalmente hacemos mal, lavarse las manos no es solo enjuagarse rápido bajo el chorro de agua. La técnica recomendada por la OMS tiene pasos específicos y toma entre 40 y 60 segundos.
Primero mójate las manos con agua limpia, de preferencia corriente. Luego aplica suficiente jabón para cubrir toda la superficie. Frota las palmas entre sí con movimientos circulares. Después frota el dorso de cada mano con la palma opuesta. Entrelaza los dedos y frota entre ellos. Dobla los dedos de una mano sobre la palma de la otra y fricciona los nudillos. Frota cada pulgar con la mano contraria haciendo movimientos de rotación. Frota las yemas de los dedos sobre la palma opuesta con movimientos circulares. Enjuaga bien con agua corriente y seca con una toalla limpia o una toalla desechable. Si estás en un baño público, usa la toalla para cerrar la llave y abrir la puerta.
El tiempo que dedicas a frotarte las manos con jabón es importante, la mayoría nos quedamos en 10 o 15 segundos, cuando lo recomendado es al menos 20 a 30 segundos solo en esa fase de frotado. Un truco que funciona muy bien, sobre todo con niños, es cantar mentalmente el cumpleaños feliz dos veces durante ese lapso.
¿Jabón antibacterial o jabón normal?
Esta es una duda muy común. La respuesta que da la evidencia científica es que el jabón común y corriente funciona perfectamente bien para el lavado cotidiano de manos.
La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) en México ha señalado que el jabón, independientemente de si es antibacterial o no, actúa mecánicamente para desprender y arrastrar los gérmenes de la piel. Lo fundamental es la fricción y el tiempo de lavado, no el tipo de jabón.
El gel antibacterial o desinfectante de manos a base de alcohol es una buena alternativa cuando no hay agua y jabón disponibles, siempre que tenga al menos 60% de alcohol. Pero no sustituye al lavado con agua y jabón cuando las manos están visiblemente sucias o cuando se ha tenido contacto con heces o ciertas bacterias resistentes.
Cómo enseñarles a los niños
Enseñar el lavado de manos desde pequeños es uno de los mejores hábitos que puedes darle a un hijo. El Centro Nacional para la Salud de la Infancia y la Adolescencia (CeNSIA) de la Secretaría de Salud de México recomienda introducir este hábito desde los dos o tres años, con supervisión de un adulto.
Algunas estrategias que funcionan muy bien en casa y en la escuela son convertirlo en un juego, usar jabones con colores o aromas divertidos y practicar juntos frente al espejo. Los niños aprenden más por imitación que por instrucción, así que si te ven hacerlo bien y con constancia, ellos lo adoptarán de forma natural. También puedes pegar una pequeña guía visual con los pasos junto al lavabo para que tengan una referencia mientras aprenden.
Con adolescentes y adultos la clave es entender el porqué. Cuando una persona comprende que ese gesto simple puede evitarle una semana de cama, la motivación cambia por completo.
Un hábito pequeño con un impacto enorme
El lavado correcto de manos no requiere tecnología avanzada ni grandes inversiones, es accesible, efectivo y puede salvar vidas. La ciencia lleva décadas confirmándolo y los sistemas de salud en México y el mundo siguen insistiendo en ello porque funciona.
Adoptar este hábito y enseñárselo a quienes te rodean es un acto de cuidado hacia ti mismo y hacia los demás. Y si ya lo haces, revisa tu técnica porque siempre hay algo que mejorar.
¿Buscas productos para el cuidado e higiene diaria de toda la familia? En Salura Farmacias puedes encontrar una amplia selección de artículos para el bienestar, desde jabones hasta desinfectantes y más. ¡Cuídate con lo mejor!

