salud digestiva
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Salud digestiva. Tu intestino sabe más de lo que crees.

¿Alguna vez te has sentido inflamado después de comer, con esa sensación de que el estómago “no te ayuda”? No estás solo. La salud digestiva es uno de los temas de bienestar que más ha cobrado relevancia en los últimos años, y con muy buena razón.

 

Lo que pasa en tu intestino afecta mucho más que la digestión, también tiene que ver con tus defensas, tu estado de ánimo y hasta tu energía del día a día. Te explicamos todo lo que necesitas saber para entender y cuidar tu sistema digestivo de verdad.

 

¿Qué es exactamente la salud digestiva?

 

La salud digestiva va más allá de simplemente no tener colitis o empacho. Según el Dr. Diego Lozoya del Centro Médico ABC de la Ciudad de México, cuando hablamos de buena salud digestiva nos referimos a que todo el sistema funciona en conjunto; es decir, la digestión es fluida, el tránsito intestinal es regular, la microbiota está equilibrada y las defensas del organismo están bien respaldadas. En pocas palabras, tu cuerpo absorbe bien los nutrientes y elimina lo que no necesita sin mayores complicaciones.

 

Dentro de tus intestinos vive un universo microscópico llamado microbiota intestinal. El intestino es hogar de más de cien mil billones de microorganismos que participan en la modulación del sistema inmunológico, la regulación de la saciedad, la producción de energía y vitaminas, e incluso pueden influir en el estado de ánimo y en el desarrollo o prevención de algunas enfermedades.  Por eso, muchos expertos ya la llaman el órgano oculto.

 

La microbiota intestinal está compuesta por al menos 1,000 bacterias diferentes, y en el intestino viven el 70% de nuestras células inmunitarias y más de 100 millones de neuronas que se conectan directamente con el cerebro 2.  Impresionante, ¿verdad? Esto explica por qué cuando andas estresado o ansioso, el estómago también lo resiente.

 

Lo importante de entender aquí es que no se trata de tener “bacterias buenas” o “bacterias malas”. La microbiota está formada por microorganismos que simplemente deben mantener un equilibrio, y la composición de cada persona es única, ya que aporta entre 150 y 200 veces más información genética que todo el genoma humano. 

 

Lamentablemente, los mexicanos no estamos cuidando bien nuestro sistema digestivo. En lo que va de 2025, México ha registrado 742,619 casos de enfermedades infecciosas intestinales, lo que representa un aumento de más del 50% respecto al mismo periodo de 2024, según datos del Boletín Epidemiológico Nacional de la Secretaría de Salud. 

 

Y las causas no son un misterio, pues factores como una dieta alta en ultra procesados, el uso excesivo de antiácidos sin supervisión médica y el estrés crónico contribuyen al deterioro de la microbiota intestinal, debilitando el sistema digestivo.  Según estudios recientes, más del 70% de la población mexicana presenta desequilibrios en su microbiota, lo que aumenta la susceptibilidad a infecciones y enfermedades digestivas.

 

El IMSS también ha señalado la gravedad del problema. Durante 2023 se otorgaron 337 mil 192 consultas en Hospitales de Segundo y Tercer Nivel del IMSS por enfermedades relacionadas al tracto digestivo, además de 237 mil 420 procedimientos de endoscopía, colonoscopía y otros estudios especializados. 

 

¿Qué señales te avisa tu cuerpo de que algo no está bien?

 

Tu sistema digestivo tiene maneras de pedirte auxilio. Los síntomas más comunes de las afecciones digestivas incluyen diarrea, cólicos, hinchazón abdominal, reflujo, indigestión y estreñimiento.  Sin embargo, cuando estas molestias no se atienden a tiempo, pueden volverse algo más serio.

 

La Revista de Gastroenterología de México ha publicado que la disbiosis, es decir, el desequilibrio de la microbiota, se ha asociado a enfermedades como el síndrome de intestino irritable, el hígado graso no alcohólico y la enfermedad celíaca.

 

Si tienes síntomas persistentes, lo mejor siempre es acudir con un médico o gastroenterólogo, nunca te automediques ni abuses de los antiácidos, ya que su uso prolongado puede alterar el pH del estómago y favorecer el crecimiento de bacterias dañinas.

 

La gran noticia es que la mayoría de los factores que afectan tu microbiota son modificables. Una alimentación suficiente, evitar los ayunos prolongados e ingerir alimentos de adecuado valor nutricional permite la absorción de nutrientes, un tránsito intestinal regular y el vaciamiento correcto de los desechos. 

 

Aquí van los hábitos que más impacto tienen según los expertos:

Come más variado y con más plantas. Los especialistas recomiendan incluir al menos 30 alimentos de origen vegetal distintos por semana, reducir el consumo de ultraprocesados e incorporar más alimentos fermentados como el yogur natural. 

 

Hidrátate bien. El IMSS recomienda consumir de 1.5 a 2 litros de agua natural al día para favorecer el tránsito intestinal y la salud digestiva en general. 

 

Muévete. La actividad física regular ayuda a reducir el estrés, mejora el ciclo de sueño y la digestión, factores que en conjunto tienen un efecto muy positivo en la salud intestinal. 

 

Duerme suficiente. La falta de sueño perturba la microbiota intestinal, lo que a su vez cause problemas en los patrones de sueño, creando un círculo vicioso que afecta seriamente la salud. Lo ideal es dormir entre siete y ocho horas diarias. 

 

Maneja el estrés. La conexión intestino-cerebro es real. Practicar meditación, respiración consciente o simplemente dedicar tiempo a actividades que disfrutes puede ayudar mucho a tu digestión.

 

Cuida los antibióticos y antiácidos. Úsalos solo cuando un médico lo indique, ya que el abuso de estos medicamentos altera el equilibrio natural de la microbiota.

 

Probióticos y prebióticos: ¿sí o no?

 

Los probióticos son microorganismos vivos que, consumidos en cantidades adecuadas, ayudan a mantener el equilibrio intestinal. Los encuentras en alimentos como el yogur natural, el kéfir, el tepache y otros fermentados tradicionales mexicanos. Estudios muestran que incluir yogur con cepas específicas de probióticos durante cuatro semanas puede mejorar significativamente los síntomas digestivos. 

 

Los prebióticos, por su parte, son el “alimento” de esas bacterias benéficas. Se encuentran en la fibra de frutas, verduras, avena, chía y cereales integrales. La Asociación Mexicana de Gastroenterología ha señalado que la fibra dietética juega un papel fundamental en el mantenimiento de una microbiota intestinal saludable.

 

Lo que sí está claro es que ningún suplemento reemplaza una buena alimentación. La popularidad de los probióticos ha incrementado en los últimos años, aunque su efectividad a largo plazo depende de especies, cepas y dosis específicas que cuenten con evidencia suficiente para su recomendación.  Antes de invertir en suplementos, prioriza los cambios en tu dieta y estilo de vida.

 

Un último recordatorio, tu intestino trabaja las 24 horas del día para mantenerte bien. Dale la atención que merece con pequeños cambios cotidianos: come con calma, elige alimentos más naturales, toma agua, duerme bien y controla el estrés. Tu cuerpo lo va a notar.

 

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