Si alguna vez has sentido que te falta el aire sin razón aparente, o conoces a alguien que carga siempre un inhalador en la bolsa, probablemente el asma ya forma parte de tu mundo.
Esta enfermedad, aunque muy conocida, sigue siendo mal entendida por mucha gente. Aquí te contamos todo lo importante para que la entiendas mejor, sepas cómo identificarla y, sobre todo, cómo vivir bien con ella.
¿Qué es exactamente el asma?
El asma es una enfermedad crónica que afecta las vías respiratorias, específicamente los bronquios, que son los tubos por donde entra y sale el aire hacia los pulmones, se debe a la inflamación de la vía aérea que involucra al músculo liso que rodea al tracto respiratorio, el cual se contrae con mayor intensidad, y en ese proceso se produce exceso de mucosidad en esa zona, volviéndose más angosta, lo que genera malestares respiratorios y limitación de la actividad física.
En palabras más simples, imagina que tus bronquios son como mangueras, cuando tienes una crisis de asma, esas mangueras se estrechan, se inflaman y se llenan de moco, haciendo que respirar se vuelva un esfuerzo enorme. No es una enfermedad de la mente ni una exageración, es algo físico y medible.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta enfermedad no se puede curar, pero sí aliviar con distintos tratamientos, y es habitual usar unos aparatos llamados inhaladores que envían los fármacos directamente a los pulmones.
El asma en México es mucho más común de lo que crees. Su prevalencia en México es de entre 5 y 12 por ciento, según la región de que se trate. En las costas, por ejemplo, su incidencia es mayor debido a la humedad, situación que propicia la proliferación de pólenes, ácaros y cucarachas, que desencadenan crisis asmáticas en quienes la padecen.
Esto quiere decir que en ciudades como Veracruz, Mérida o Cancún, el ambiente mismo puede ser un disparador constante para quienes ya tienen predisposición a la enfermedad. No es casualidad que mucha gente note sus síntomas por primera vez al mudarse a zonas costeras o con climas húmedos.
Además, el asma es la enfermedad crónica respiratoria más prevalente del mundo y afecta principalmente los pulmones. A nivel global, se calcula que 300 millones de personas en el mundo tienen asma. Es un problema de salud pública muy serio, no solo un malestar menor.
¿A quiénes afecta más?
El asma puede presentarse a cualquier edad, pero hay algunos grupos más vulnerables, la incidencia de este padecimiento es más elevada en los niños, y en la infancia el sexo masculino es el más afectado, mientras que en la edad adulta la relación se invierte.
Durante la niñez, los varones son más propensos a sufrir crisis asmáticas, pero a partir de los 14 años, la testosterona puede proteger a este sector de la población contra la recurrencia de crisis asmáticas. Cuando los niveles comienzan a bajar, alrededor de los 50 o 55 años, muchos hombres que creían haberse “curado” descubren que nunca se fue.
En el caso de las mujeres, a lo largo de su vida tienen mayor prevalencia de presentar crisis asmáticas en comparación con los varones, debido a las hormonas sexuales, estrógenos y progesterona. De hecho, hay un tipo de asma en embarazadas asmáticas, de las cuales un tercio no presenta esta situación durante la gestación, otro tercio mejora y otras empeoran.
¿Por qué se desarrolla?
Aquí es donde se complica un poquito, porque el asma no tiene una sola causa. Según VirtualMD México, es una enfermedad multifactorial y la probabilidad de tenerla es mayor si la persona tiene familiares asmáticos, sobre todo de primer grado como padres o hermanos. Las alergias, rinitis y eccemas también aumentan el riesgo, y vivir en zonas contaminadas y urbanizadas está asociado con un aumento en su prevalencia.
La OMS añade que hay factores que pueden afectar a los pulmones en desarrollo en etapas tempranas de la vida, como la insuficiencia ponderal del recién nacido, la prematuridad, las infecciones víricas de las vías respiratorias, y la exposición al humo de tabaco y otras fuentes de contaminación del aire.
También se cree que el riesgo puede aumentar por exposición a alérgenos y sustancias irritantes del entorno, como contaminantes del aire en espacios cerrados y al exterior, ácaros del polvo doméstico, mohos, sustancias químicas, humos o polvo en el lugar de trabajo.
Un factor que sorprende a muchos es la obesidad, tanto en niños como adultos, puede aumentar el riesgo de padecer la enfermedad. Así que llevar un estilo de vida saludable también juega un papel importante en la prevención.
Los síntomas que debes reconocer
Reconocer el asma a tiempo puede marcar una gran diferencia, los síntomas del asma incluyen tos, sibilancias (ese sonido como de silbido al respirar), opresión torácica y dificultad respiratoria, que se deben a la inflamación y el estrechamiento de las vías respiratorias pequeñas del pulmón. Estos síntomas pueden ser leves o graves, presentarse con desencadenantes específicos o desaparecer con el tiempo.
Lo importante es saber que los síntomas pueden variar mucho de una persona a otra. Hay quienes solo tosen mucho de noche y eso ya es una señal de alerta. Otros sienten el pecho apretado al hacer ejercicio o cuando huelen algo muy fuerte. Si notas que te cuesta trabajo respirar con frecuencia, no lo ignores.
¿Cómo se trata?
La buena noticia es que el asma se puede controlar muy bien cuando se lleva un tratamiento adecuado, las personas que padecen asma y sus familiares necesitan aprender a conocer mejor su enfermedad, el modo de tratarla y los factores que la desencadenan, a fin de evitar estos factores y tratar los síntomas en el hogar. Es importante que las personas con asma sepan cómo aumentar el tratamiento cuando los síntomas empeoran para no sufrir una crisis grave.
Los inhaladores son la herramienta más común, pero no la única. Existen medicamentos de control a largo plazo y medicamentos de rescate para las crisis. En casos más graves, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) cuenta con guías clínicas específicas para el diagnóstico, tratamiento y prevención de las exacerbaciones de asma, disponibles para orientar tanto a médicos como a pacientes.
Lo más valioso que puedes hacer si tienes asma es no automedicarte. Un médico especialista en alergología o neumología puede identificar qué tipo de asma tienes, cuáles son tus detonantes personales y cuál es el mejor plan de tratamiento para tu caso.
Vivir bien con asma sí es posible
Tener asma no significa dejar de hacer lo que te gusta. Millones de personas, incluyendo atletas de alto rendimiento, viven con esta condición y llevan vidas completamente normales. La clave está en el conocimiento, el seguimiento médico constante y tener siempre a la mano los medicamentos indicados.
Evitar el humo del cigarro, mantener tu hogar ventilado y libre de ácaros, hacer ejercicio con moderación y seguir tu tratamiento son pasos concretos que hacen una diferencia enorme en la calidad de vida.
Si tú o alguien de tu familia tiene asma o sospecha tenerla, no esperes a que los síntomas empeoren. La atención temprana siempre es la mejor decisión.
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