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Salud mental materna. Por qué el bienestar emocional de mamá importa más de lo que crees

Ser mamá es una de las experiencias más intensas que puede vivir una persona. Hay amor, hay cansancio, hay momentos de felicidad absoluta y también momentos en los que todo parece demasiado. 

 

Sin embargo, durante años la conversación sobre la maternidad se ha centrado casi exclusivamente en la salud física, dejando de lado algo igual de importante: la salud mental materna.

 

Y es que cuidar la mente de mamá no es un lujo ni una exageración, es una necesidad real que afecta a toda la familia.

 

¿Qué es la salud mental materna?

 

La salud mental materna abarca el bienestar emocional, psicológico y social de una mujer durante el embarazo y después del parto. Incluye todo, desde el estrés cotidiano hasta trastornos más serios como la depresión o la ansiedad.

 

El problema es que durante mucho tiempo se romantizó tanto la maternidad que muchas mujeres sintieron que no podían hablar de lo que realmente estaban viviendo por miedo a ser juzgadas o a que alguien pensara que no eran buenas mamás.

 

La idealización de la maternidad como un estado de felicidad y satisfacción ha dificultado el reconocimiento de la depresión perinatal y la aceptación de que muchas madres experimentan sentimientos opuestos a los de la alegría esperada, según el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz. Ese silencio tiene un costo muy alto, tanto para las mamás como para sus hijos.

 

No estamos hablando de algo que le pasa a muy pocas personas, en México, la situación es más común de lo que imaginamos. La Secretaría de Salud del Gobierno de México, reporta que dos de cada 10 mujeres presentan depresión durante el embarazo o después del parto.  Eso representa a cientos de miles de familias mexicanas.

 

Los trastornos del estado de ánimo en el puerperio afectan a alrededor del 10 al 20% de las mujeres durante el primer año y a 25% más allá de este periodo. La depresión posparto no siempre se diagnostica y, por ende, no se trata, aun a pesar de ser un problema de salud pública en todo el mundo,  según investigadores de la revista Ginecología y Obstetricia de México, publicación respaldada por la Federación Mexicana de Ginecología y Obstetricia.

 

La situación también abarca la ansiedad. Se estima que los trastornos de ansiedad se presentan hasta en el 10 al 15% de las mujeres en algún momento del embarazo y el puerperio, según un estudio publicado en Cirugía y Cirujanos, revista oficial de la Academia Mexicana de Cirugía. 

 

¿Qué trastornos afectan más a las mamás?

 

Los más frecuentes van mucho más allá de la tristeza pasajera, la depresión posparto es probablemente el más conocido, pero no es el único.

 

La ansiedad materna es otro trastorno que merece atención. Según la Secretaría de Salud, la ansiedad se considera patológica cuando es excesiva y prolongada, y en la salud mental materna se manifiesta como preocupación y miedo intensos sobre situaciones cotidianas, lo que puede impactar directamente la toma de decisiones y la habilidad para evaluar situaciones al criar a un hijo. 

 

También existe el trastorno de estrés postraumático relacionado con el parto. Este puede aparecer en el posparto hasta en el 3% de las mujeres con parto vaginal, incrementándose hasta el 6% en las que requieren cesárea de emergencia, pérdida obstétrica o cuyo recién nacido necesita cuidados intensivos. 

 

El estrés excesivo y crónico durante el embarazo puede provocar complicaciones como aborto espontáneo, prematuridad, preeclampsia, bajo peso al nacer y mayor incidencia de trastornos emocionales y conductuales en los hijos,  de acuerdo con investigadores del Hospital Regional de Alta Especialidad de Ixtapaluca, dependiente de la Secretaría de Salud.

 

El impacto en los hijos, algo que pocas veces se menciona

 

Lo que vive mamá no se queda solo en ella. La salud mental materna tiene un efecto directo en el desarrollo de los niños. Un estudio realizado en tres zonas del estado de San Luis Potosí, publicado por el Centro Nacional de Información en Biotecnología (NCBI), encontró que la salud mental de las madres puede poner en riesgo el bienestar socioemocional de sus hijos, con una asociación significativa entre la depresión materna y problemas conductuales en los niños. 

 

Los hijos de madres con depresión tienen mayor riesgo de desarrollar problemas emocionales o trastornos mentales en la infancia y la vida adulta, de acuerdo con investigadores del Centro Médico Nacional Siglo XXI.  

 

Y es que el vínculo entre mamá y bebé es tan poderoso que el estado emocional de ella moldea directamente el desarrollo cerebral, el lenguaje y las habilidades sociales del pequeño.

 

Existe avance, aunque queda mucho camino por recorrer. El IMSS ha implementado un modelo de atención que desde la consulta prenatal evalúa la salud física y mental de las derechohabientes. 

 

El tamizaje permite detectar síntomas de ansiedad, depresión y otras alteraciones, y en casos moderados a severos se realiza la remisión a especialistas en salud mental,  según informa Consultor Salud México.

 

La OMS declaró en 2016 el primer miércoles de mayo de cada año como Día Mundial de la Salud Mental Materna, con la finalidad de sensibilizar a la población sobre su importancia y mejorar los recursos destinados por los gobiernos a la prevención, detección y tratamiento de los trastornos mentales durante el embarazo y el primer año tras el nacimiento. 

 

Sin embargo, los expertos coinciden en que la depresión perinatal es más frecuente de lo que se estima, y que el retraso en su atención puede llevar al suicidio, siendo esta la principal causa de muerte materna durante el primer año posparto.  Eso convierte la atención oportuna no solo en un tema de calidad de vida, sino de supervivencia.

 

¿Cómo puedes apoyar la salud mental materna?

 

Tanto las mamás como quienes las rodean pueden hacer mucho. Aquí van algunas acciones concretas que marcan la diferencia.

 

Pedir ayuda no es rendirse. Si una mamá siente tristeza profunda, irritabilidad constante, agotamiento que va más allá del sueño perdido, miedo excesivo o desconexión con su bebé, es momento de hablar con un médico. Esos síntomas tienen nombre y tienen tratamiento.

 

 

El apoyo familiar es fundamental, ya que las redes de apoyo, en especial la de la pareja, juegan un papel fundamental en el proceso de recuperación de la salud mental materna,  según especialistas del IMSS. No se trata solo de ayudar con el bebé, sino de escuchar, acompañar y no minimizar lo que mamá está viviendo.

 

El autocuidado también cuenta. Dormir cuando sea posible, mantener conexiones sociales, salir a caminar, reservar aunque sea unos minutos del día para algo que guste, y evitar la exigencia de ser una mamá perfecta son hábitos que protegen la salud mental.

 

La alimentación y los suplementos adecuados también juegan un papel. Algunos estudios señalan que deficiencias de vitaminas como el complejo B, el magnesio y el omega 3 están relacionadas con mayor vulnerabilidad a la depresión, especialmente en el periodo posparto. Consultar con un médico sobre qué suplementos son adecuados puede ser un paso sencillo pero muy valioso.

 

Mamá no tiene que estar bien sola

 

La maternidad es hermosa, pero también es agotadora, desconcertante y a veces abrumadora. Normalizar esa realidad es el primer paso para que más mujeres busquen ayuda a tiempo.

 

Cuidar la salud mental materna no es egoísmo, es la base sobre la que se construye una familia más sana y feliz.

 

Si eres mamá o conoces a una, recuerda que pedir apoyo es una señal de fortaleza, no de debilidad. Y si buscas productos para apoyar el bienestar integral de mamá, desde vitaminas y suplementos hasta productos de cuidado personal, puedes encontrarlos en Salura Farmacias, donde el bienestar de toda la familia está primero.

 

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